La primera vez que enciendas tu vela, deja que la cera se derrita hasta llegar a los bordes del envase. Esto evita que se forme un túnel y asegura que aproveches toda la vela.
Antes de cada encendido, recorta la mecha a unos 5mm. Esto evita que la llama sea demasiado alta y que se produzca humo negro.
Apágala con un apagavelas o colocando la tapa del frasco para quitar el oxígeno; evita soplarla para mantener el aroma puro en el ambiente.
Colócalo en un lugar con circulación de aire para que el aroma se distribuya, pero evita la luz solar directa para que el líquido no se evapore antes de tiempo.
Gira las varillas cada 3 o 4 días para renovar la intensidad de la fragancia.
Cuando el líquido se termine, lava el envase con agua tibia y jabón neutro; ¡está diseñado para ser reutilizado!
Rocía a una distancia de 30 cm de las telas.
En telas muy delicadas (seda o lino fino), realiza siempre una pequeña prueba en un lugar no visible.